Los pacientes que tienen algún trasplante, lupus, artritis reumatoide, insuficiencia renal crónica, entre otras patologías, ya se encuentran en problemas por las innumerables limitaciones que ha generado la epidemia del CoVID19.

La falta de medicamentos preocupa tanto a un grupo de pacientes que han decidido iniciar una campaña para que el Ministerio de Salud Pública (MSP) garantice el acceso a sus tratamientos.

En entrevista con EDICIÓN MÉDICA, Gabriel Orihuela, presidente de la Fundación Pacientes Ecuador ha señalado que existe “profunda preocupación” por las dificultades que están enfrentando los pacientes reumatológicos, especialmente los de Lupus Eritomaso Sistemico (LES) para acceder a los medicamentos que necesitan para su tratamiento.

Hace algunos días, el viceministro de Salud anticipó el uso profiláctico de hidroxicloroquina para los profesionales de la salud expuestos a CoVID19 en los hospitales, lo cual ha generado escasez en la red de farmacias y perjudicando a los pacientes con lupus que usan ese medicamento como tratamiento regular.

“Esta situación podría ocasionar graves perjuicios a los pacientes pues, a más de sufrir brotes de las enfermedades, la falta de medicación diaria impedirá el control adecuado de su patología, sufriendo un innecesario daño colateral al de la pandemia”, ha advertido Orihuela.

Según el directivo, hace un año que no se dispensa la hidroxicloroquina en la red pública de salud, por lo cual la única fuente de abastecimiento eran las cadenas de farmacias privadas, que ahora no disponen de esa medicina.

Por ello, han iniciado una campaña en la cual exigen “arbitrar las medidas correspondientes” y establecer un mecanismo mediante el cual estos pacientes puedan adquirir su medicación en las farmacias privadas o en los centros hospitalarios públicos o del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

Los centros de diálisis

Por su parte, Cristina Freire, vocera de las clínicas de diálisis de Guayaquil ha asegurado que el grupo reporta un ausentismo del 15 por ciento de los pacientes con este tratamiento. “No sabemos qué ocurrió con ellos”, se ha lamentado.

Además se suma la problemática de que el Estado aún no cancela las facturas de julio, agosto y septiembre de 2019. “No tenemos recursos para comprar trajes de protección para nuestro personal y mascarillas para los pacientes si es que no las tienen”, ha advertido.

Las clínicas se adaptan a las restricciones, pero sin recursos, y con deudas a los proveedores sus opciones son limitadas. “Entendemos la emergencia pero quisiéramos que por lo menos un mes se pague“, ha insistido Freire.

La asociación ha considerado la posibilidad de visitar a los pacientes a sus domicilios para extremar los cuidados ante un posible contagio. “Pero sin dinero eso resulta imposible”, ha añadido la vocera.