MEDICAMENTOS BIOLÓGICOS, ¿UNA ALTERNATIVA PARA EL TRATAMIENTO DE PACIENTES CON LUPUS?

Redacción Evelin Rosas

Los medicamentos biológicos se presentan como una alternativa eficaz para tratar a pacientes con lupus, sin embargo, se requiere de un análisis exhaustivo antes de que el paciente pueda acceder a ellos, pues si bien pueden ser un gran paliativo para la enfermedad, los efectos secundarios pueden ocasionar complicaciones graves.

Los tratamientos biológicos son un tipo de medicamentos sistémicos, creados mediante técnicas de biología molecular y que se parecen a proteínas humanas, concretamente a las inmunoglobulinas o anticuerpos. En el caso del lupus, una enfermedad autoinmune sistémica y con una evolución crónica, su función es coartar a los anticuerpos que pueden agravar los síntomas.

Entre los medicamentos biológicos para lupus están el Belimumab y Rituximab. El Belimumab es el primer fármaco biológico autorizado en el tratamiento de lupus. “Su aprobación se dio en 2012 a través de estudios clínicos, para pacientes con la enfermedad en actividad moderada”, explica el médico especialista en enfermedades autoinmunes, Ricardo Bedón, en el marco de una conferencia virtual sobre el tema, organizada por la Fundación Pacientes Ecuador.

Según el doctor Bedón, no todos los pacientes con lupus requieren el fármaco, “los pacientes que van a utilizar Belimumab deben tener su diagnóstico confirmado de lupus, también se debe esperar que otros fármacos no cumplan su función adecuada por lo menos en tres meses, es decir el paciente debe recibir antimaláricos, cloroquina, hidroxicloroquina, corticoides, inmunosupresores a una dosis adecuada y si todo esto no le funciona puede optar por Belimumab”, explica.

Por su lado el Rituximab, es un anticuerpo monoclonal que produce la muerte de los anticuerpos, este medicamento aún no está aprobado específicamente para tratamiento de lupus y se lo utiliza sin una indicación específica, únicamente cuando un paciente manifiesta problemas graves que el médico tratante estima que pueden reducirse con el uso de este medicamento.

“Para acceder a este medicamento el paciente debe cumplir los criterios de enfermedad autoinmune sistémica, no pude haber un diagnóstico de duda. En casos excepcionales se usa de entrada cuando hay un riesgo vital, como hemorragia alveolar”, ejemplifica Bedón.

El Rituximab, no se debe usar si el paciente tiene falla cardiaca, si su corazón no funciona adecuadamente o si el paciente tiene una infección crónica por el virus de hepatitis B o una infección aguda por una bacteria, virus u hongo, tampoco es recomendable si la paciente está embarazada o dando de lactar.

Entre los efectos secundarios de los medicamentos biológicos están: reacciones de hipersensibilidad, mayor riesgo de infecciones y afecciones cardiovasculares, por la supresión de los anticuerpos. Es por ello por lo que el doctor Bedón recalca que estos fármacos deben ser dados en una circunstancia específica donde el beneficio supere al riesgo que se puede tener administrar los mismos.

“Antes de iniciar cualquier tratamiento biológico debe estar confirmada la enfermedad, también se debe evaluar la función renal y apática, estas deben estar adecuadas para soportar el metabolismo del fármaco, hay que descartar infecciones crónicas y determinar qué tan activa está a la enfermedad en el paciente, así como constatar que sus esquemas de vacunación estén completos”, enfatiza el médico.

Según el doctor Bedón, el lupus es una enfermedad que se presenta en casi 150 personas por cada 100 mil habitantes, al ser enfermedad sistémica, compromete muchos órganos y se manifiesta a través de erupciones dérmicas, ampollas a nivel del cuerpo, dolor articular, principalmente de articulaciones pequeñas, en manos o en pies, caída del cabello, cambio de coloración de las extremidades, principalmente de los dedos de las manos cuando se exponen al frío.

También puede haber inflamación del corazón, “casi la mitad de los pacientes con lupus pueden tener afectado el riñón, puede haber úlceras genitales, un compromiso pulmonar con hemorragia dentro de los alveolos, úlceras orales y el cansancio permanente que influye en la calidad de vida de los pacientes”, describe Bedón.

Hay muchos factores, para explicar el origen de la enfermedad, los principales son los genéticos, “esta enfermedad es poligénica, es decir que muchos genes actúan pata dar un riesgo de enfermedad, por otro lado, están los factores medio ambientales, que son el gatillo para que este complejo genético exprese la enfermedad”, explica Bedón.

Entre los factores medio ambientales están la exposición a la luz solar, el tabaquismo, la exposición a compuestos como el silicio, También un complejo hormonal influye en desarrollo de la enfermedad, ya que la gran mayoría de los pacientes son mujeres en edad fértil, y también están involucrados los fatores virales.

En muchas ocasiones el diagnóstico es muy difícil, lo que provoca un mayor daño de los órganos.  “El paciente visita todas las áreas médicas, les hacen un montón de estudios, puede haber falsos diagnósticos, es posible que en algunas circunstancias les digan que no tienen ninguna enfermedad, hasta que se presenta un brote de lupus muy fuerte que hace que llegue el diagnóstico”, comenta el experto.

Según explica el doctor Bedón, el tratamiento debe ir dirigido de acuerdo con las manifestaciones del paciente y su gravedad, “no todos los pacientes deben ser tratados de la misma manera, sino que deben contar con un esquema de tratamiento individualizado”, aclara.

El objetivo de cualquier tratamiento debe ser controlar la actividad clínica de la enfermedad y evitando el daño irreversible, “por lo que se deben hacer balances entre los beneficios del tratamiento y sus propios riesgos”, enfatiza Bedón.