26 de marzo Día Mundial de la Epilepsia

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que afecta a personas de todo el mundo y todas las edades. Es una de las enfermedades conocidas más antiguas, y ha estado rodeada de temores, desconocimiento, discriminación y estigmatización social durante siglos. Esta estigmatización persiste hoy en muchos países y puede influir en la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

Signos y síntomas

La epilepsia se define por dos o más convulsiones no provocadas. Estas convulsiones son episodios breves de movimientos involuntarios que pueden afectar a una parte del cuerpo (convulsiones parciales) o a su totalidad (convulsiones generalizadas) y a veces se acompañan de pérdida de la consciencia y del control de los esfínteres.

Las convulsiones se deben a descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales que pueden producirse en diferentes partes del cerebro. Las convulsiones pueden ir desde episodios muy breves de ausencia o de contracciones musculares hasta convulsiones prolongadas y graves. Su frecuencia también puede variar desde menos de una al año hasta varias al día.

Las características de las convulsiones varían y dependen de en qué parte del cerebro comienza la alteración y cómo se propaga. Ocurren síntomas temporales, como pérdida del conocimiento o la conciencia, y alteraciones del movimiento, de los sentidos (incluyendo visión, audición y gusto), estado de ánimo u otras funciones cognitivas.

Datos de la enfermedad

En la actualidad, hay en el mundo unos 50 millones de personas con epilepsia. La proporción estimada de la población general con epilepsia activa (es decir, ataques continuos o necesidad de tratamiento) en algún momento dado oscila entre 4 y 10 por 1000 personas. Sin embargo, algunos estudios realizados en países de ingresos bajos y medianos sugieren una proporción mucho mayor, entre 7 y 14 por 1000 personas. Cerca del 80% de los pacientes con epilepsia viven en países de ingresos bajos y medianos.

El estimulador para epilepsia

El Hospital Teodoro Maldonado Carbo retomó la colocación del dispositivo que mejora la vida de adultos con la patología. La madre del menor confía en la cirugía. Veinte crisis de epilepsia, que son descargas de ondas eléctricas a nivel cerebral, tiene que soportar a diario  Kaled Fajardo, un niño de 5 años que ha dejado de jugar y hasta reír por su estado. Las convulsiones que sufre duran desde 4 segundos hasta una hora y son seguidas. Su madre, Marjorie Muñoz, cuenta que cuando esto ocurre ella no puede hacer nada: “solo veo que no le falte el aire y evito que se dé golpes en la cabeza porque ya ni los medicamentos le hacen efecto”. Después de cuatro años, el menor será sometido a una implantación de un estimulador del nervio vago para pacientes con epilepsia refractaria. Son de difícil control.

El Hospital de Especialidades Teodoro Maldonado Carbo del IESS retomó  la colocación del dispositivo. Arturo Álvarez, jefe de  la unidad  de Neurocirugía,  explica que el estimulador genera impulsos, previo a la crisis, que inhiben la convulsión. “Una de las funciones de este dispositivo es que el paciente pueda controlar sus convulsiones y disminuir su intensidad o frecuencia en un 100%. En casos más complejos de epilepsia refractaria se logra controlar el  90%”.

La neuróloga Gabriela Acuña aclaró que no todos los pacientes con epilepsia refractaria son candidatos a colocarles el implante. “Siempre la primera opción es la resección del foco epileptógeno”. En 2013 inició la colocación del dispositivo y ya hay 22 pacientes beneficiados.  En esta nueva administración en lo que va de este año van 8 personas. Una de ellas fue Kaled. Para la madre del menor el implante del estimulador del nervio vago o terapia ENV  representa una esperanza. “Tengo cuatro años esperando una luz al final del túnel y el que bajen sus crisis  es una gran ayuda porque podrá mejorar su estilo de vida. Ha sido muy duro haber visto a mi hijo caminar y hablar y que ahora esté atado a convulsiones que no puede controlar”. La epilepsia refractaria de Kaled  se originó luego de un paro cardiorrespiratorio que  tuvo al año y 15 días de nacer, y que también le generó una parálisis cerebral.  A ello se suma la cuadraplejia y los problemas de visión. Tiene un 79% de discapacidad.

Según Álvarez, el 98% de las epilepsias se controlan con medicamentos y el 2% son refractarias.  De cada 100 pacientes epilépticos, dos tienen la tipo refractaria para quienes está determinado el estimulador.

Tomado de: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/6/epilepsia-dispositivo-iess