Un grave problema sanitario mundial 

¿Cómo mejorar la adherencia al tratamiento?

«Los pacientes con enfermedades crónicas cumplen con el 50% a 60% de los tratamientos farmacológicos indicados»

El cumplimiento del tratamiento farmacológico se refiere a la medida en que un paciente cumple con las recomendaciones médicas sobre un tratamiento respecto del momento, la dosis y la frecuencia en el día a día. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce dos categorías de incumplimiento: evitables (olvido, mala interpretación) y no evitables (eventos adversos graves).

Con frecuencia, los pacientes no cumplen con los tratamientos farmacológicos esenciales. Esto conlleva resultados clínicos adversos, aumentos en los costos de la atención y consecuencias perjudiciales para la productividad y la salud pública.

Los pacientes con enfermedades crónicas cumplen con el 50% a 60% de los tratamientos farmacológicos indicados. En los EE.UU., se estima que suceden 125 000 muertes por año a causa del incumplimiento y que entre el 33% y el 69% de los ingresos en los hospitales relacionados con la medicación se deben al incumplimiento de los tratamientos.

También se estima que la mitad de la reducción del 50% observada en estos últimos 20 años en la mortalidad por cardiopatías isquémicas se debe a los fármacos cardiovasculares. Sin embargo, los logros de estos beneficios se pierden por las altas tasas de incumplimiento en situaciones reales.

La incapacidad de identificar y remediar el incumplimiento resulta comúnmente en terapias farmacológicas con dosis mayores de medicamentos. Esto trae aumentos en el costo de los tratamientos, en el riesgo de eventos adversos, en los diagnósticos equivocados y, en casos extremos, en tratamientos innecesarios, agravamiento de la enfermedad y mortalidad.

Un informe de la OMS afirmó que la magnitud del incumplimiento y sus consecuencias son tan alarmantes que mejorar el cumplimiento de los tratamientos existentes traería mayores beneficios mundiales que el desarrollo de nuevos tratamientos médicos.

El propósito de los autores fue proponer estrategias para aumentar la percepción de las consecuencias adversas del incumplimiento, recomendar estrategias para aplicar estrategias basadas en investigaciones en situaciones clínicas reales y delinear un papel amplio de la informática de la salud en el cual la conectividad del paciente, el médico, la farmacia y el sistema de datos pueda ser utilizada de manera eficaz para generar mediciones de calidad para la monitorización de apoyo y el control de la información sobre la medicación.

Las intervenciones para mejorar el cumplimiento son más eficaces para tratamientos de corto término que para los de largo plazo de las enfermedades crónicas. Casi todas las intervenciones que se demostraron eficaces (mediante ensayos clínicos aleatorizados) para tratamientos a largo plazo fueron complejas e incluyeron combinaciones de cuidados más convenientes, información, recordatorios, autoevaluaciones, orientación, terapia familiar, terapia psicológica, seguimiento telefónico, etcétera.

¿Cuáles son los problemas fundamentales?

Existen dos problemas claros con las intervenciones existentes.

El primero es que aun las intervenciones más eficaces no condujeron a grandes mejoras en el cumplimiento y los resultados de los tratamientos. Un metanálisis encontró mejoras del 4% al 11% en el cumplimiento. La mayoría de los ensayos clínicos de intervenciones se concentra en un fármaco o un aspecto particular de la enfermedad estudiada. En realidad, la mayoría de los pacientes toma múltiples medicamentos para diversos trastornos clínicos.

Es muy probable que el traslado de las intervenciones a situaciones reales de gran escala sea infructuoso, en particular por la falta de personal para supervisar la administración de la intervención y el seguimiento que se utiliza en los ensayos clínicos. Algunas estrategias simples que resultan en un efecto pequeño a nivel individual pueden resultar en un beneficio sustancial en la salud pública. Un análisis retrospectivo de más de 3 000 000 de individuos encontró este tipo de resultados cuando se utilizó un embalaje de tipo blíster con calendario para un fármaco cardiovascular de una toma diaria.

El segundo problema es que las intervenciones se enfocan en el médico. Los médicos poseen poco control sobre la incorporación de las conductas de toma de medicamentos. Las intervenciones que faciliten una comunicación abierta y franca tienen más probabilidades de perdurar. Parecería que las perspectivas de los pacientes no son tenidas en cuenta, se omiten los datos sobre la relación entre pacientes y médicos y faltan enfoques que tomen en cuenta la toma de decisiones compartidas.

Las intervenciones se esfuerzan en alcanzar un objetivo (basado en investigaciones) que puede no ser consistente con el papel que desempeñan los medicamentos en el contexto de la vida cotidiana del paciente. Se necesitan intervenciones que incrementen la participación del paciente, mejoren las habilidades y las conductas de la toma de los distintos fármacos y mejoren la autoevaluación y las correcciones, tanto en los pacientes como en los médicos, respecto del uso de los medicamentos.