El día 12 de mayo de cada año se conmemora mundialmente el día de la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga crónica, dos enfermedades que son desconocidas para muchas personas.

La Fibromialgia (FM) constituye una enfermedad reumatológica común afectando al 2%-4% de la población en general, de la cual alrededor de un 85% son mujeres entre 25 y 50 años. Sus características definitorias son el dolor generalizado crónico y la hipersensibilidad en puntos anatómicos específicos (tender points).

Dentro de las características acompañantes se encuentran trastornos del sueño, rigidez matinal, parestesias, ansiedad, cefalea, intestino irritable y fenómeno de Raynaud. Para su diagnóstico definitivo necesita de tres condiciones: Índice de dolor generalizado ≥ 7, más calificación en la escala de gravedad de síntomas ≥ 5 o índice de dolor generalizado entre 3 y 6, más calificación en escala de gravedad de síntomas ≥ 9, que los síntomas hayan tenido una intensidad similar por al menos 3 meses y que el paciente no tenga otra enfermedad que pudiese explicar el dolor.

En cuanto a patología, las técnicas microscópicas convencionales no demuestran alteración hística evidente. Así mismo, no existen alteraciones serológicas específicas; lo que llevó a que algunos médicos nieguen la existencia de este Síndrome que no fue reconocido como enfermedad por la OMS hasta 1992.

Respecto a patogenia, los estudios endocrinológicos han indicado que el eje hipotálamo-hipófisis suprarrenal está alterado; dándose una baja respuesta del cortisol a la corticotropina y al ejercicio. Así mismo y en lo que se refiere a la percepción del dolor, se ha encontrado que existen niveles altos de citocinas en los pacientes que favorecen la transmisión del dolor y que la hipófisis tiene alterada su función de centro inhibitorio del dolor. Finalmente, los pacientes con Fibromialgia poseen una hiperreactividad del Sistema nervioso simpático lo que desencadena cuadros de insomnio y ansiedad; pero también son hiporreactivos a estimulos estresantes, lo que los predispone a la depresión.

Sobre el manejo de esta patología tenemos que tener en cuenta varios puntos. El primero de ellos es que se debe informar y capacitar a los allegados al paciente acerca de la seriedad de esta patología y además realizar terapia grupal. Adicionalmente, se debe identificar factores estresantes dentro de la vida del paciente y enseñarlo a manejarlos con ejercicios. Finalmente, se debe proponer una dieta libre de sustancias simpaticomiméticas (cafeína).

En segundo lugar y en lo que se refiere al síndrome de Fátiga Crónica o también llamada Enfermedad Sistémica de Intolerancia al Esfuerzo. Esta se trata de una enfermedad crónica, no reumatológica, que se caracteriza principalmente fatiga persistente y dificultades cognitivas sin una causa aparente de base; más que por dolor. Epidemiológicamente esta patología afecta al 0,5% de la población mundial; siendo en su mayoría personas de 29 a 35 años. El 80% de los afectados son mujeres. Su carácter de enfermedad fue definido por la OMS en 1994.

En cuanto a su etiología, la misma continúa siendo controvertida y se han planteado varias hipótesis. La primera hipótesis constituye un origen viral; sobre todo en una infección por el virus de Epstein Barr el cual permanece latente en el organismo de las personas afectadas y se reactiva cada cierto tiempo para causar la sintomatología antes descrita. Dentro de otras posibles explicaciones se ha postulado una disrregulación del Sistema Inmune, la cual es culpable de todos los síntomas. Finalmente, actualmente se acepta como una de las hipótesis más aceptadas a una falla en el eje Hipotálamo-Hipófisis-suprarrenal, como sucede en la fibromialgia.

El cuadro clínico, por su parte, no es homogéneo, pero se caracteriza por desencadenamiento de fatiga persistente y súbita tras una infección, fatiga exagerada sumada a alteraciones cognitivas y del sueño, síntomas exacerbados por el ejercicio y sobre todo por presentarse en el marco de un paciente sin previa historia de quejas somáticas como cefalea crónica tensional o lumbalgias crónicas. Adicionalmente, cabe decir que existen artralgias y mialgias, pero la fuerza y demás exámenes neuromusculares no están alterados y también que se presentan alteraciones como intolerancia a olores, taquicardias y síncopes recurrentes. Algo que la diferencia de la Fibromialgia es la presencia de febrículas, de odinofagia, fatiga tras ejercicios intensos y linfadenopatías dolorosas y palpables.

El tratamiento del síndrome de fatiga crónica se centra inicialmente en la identificación y tratamiento de las enfermedades asociadas o subyacentes y el alivio de los síntomas, entre los cuales los más comunes son trastornos del sueño, depresión y dolor. Los pacientes precisan tomar períodos de descanso cuando sea necesario y practicar técnicas de relajación. Aunque no hay evidencia de que estas modalidades sean eficaces, es poco probable que sean nocivas y pueden ser beneficiosas.

Tomado de: https://www.elsevier.es/corp/generacionelsevier/dia-mundial-la-fibromialgia-sindrome-fatiga-cronica/